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Etiopía, país de oportunidades

Etiopía se encuentra hoy en una situación muy diferente pues es, a pesar de seguir siendo uno de los países más pobres del mundo, uno de los de más rápido crecimiento: en 2014 registró una expansión del 10,3% y se esperan cifras similares este año y en 2016.
El objetivo del Gobierno es lograr un crecimiento anual medio muy elevado basado en la inversión y en el incremento de la competitividad del sector agrícola siendo los principales ejes en los que se centra la acción gubernamental, que tiene un elevado grado de control sobre la economía, la energía, la industria y las infraestructuras de transporte.
Los números son ambiciosos: se prevé la construcción de más de 10.000 kilómetros de carreteras y la incorporación de casi 2.000 kilómetros adicionales a las vías ferroviarias nacionales.
También se aspira a multiplicar la capacidad de generación eléctrica del país, a desarrollar el potencial de las fuentes autóctonas de energía renovable y a aumentar notablemente el número de suscripciones a servicios de telefonía móvil.
Estos planes requieren fuertes flujos de capital foráneo y para ello Etiopía ofrece diversas garantías a la inversión puesto que en el país se protege la propiedad privada, el inversor tiene derecho a la repatriación de los beneficios y los dividendos y, además, no se establecen restricciones en la modalidad de participación.
Por su parte, la Comisión de Inversiones de Etiopía garantiza la indemnización en el improbable caso de nacionalización o expropiación.
Otros activos interesantes señalados por las autoridades son la competitividad que se deriva de una mano de obra abundante y la gran conectividad regional que proporciona la aerolínea nacional Ethiopian Airlines, considerada un referente en África.
Y, de forma más general, el país se precia de la prominencia regional de su capital, Addis Abeba que es la sede de la Unión Africana así como del importante papel de Etiopía como plataforma de acceso a los demás mercados de la región.
A pesar de que la normativa nacional de Etiopía establece restricciones y exenciones al desarrollo de según qué actividades, el hecho es que la aceleración económica y el claro empeño oficial en cortejar al capital foráneo ha empezado ya a dar sus frutos.
No obstante, la inversión española en Etiopía es prácticamente nula y posiblemente mejorarían sus relaciones económicas bilaterales cuando entre en vigor el Acuerdo de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (APPRI) firmado en 2009 que aún no ha sido ratificado por parte española.
Para mayor información, véase ICEX “Etiopía, hacia una gran transformación”: http://www.icex.es/icex/es/navegacion-superior/revista-el-exportador/invertir/REP2015422943.html .

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